La
Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética
(P.E.C.C.E.) ha valorado el impacto negativo que
tiene el aumento descontrolado de infraestructuras de
telecomunicaciones ( antenas estaciones base, radioenlaces,
picoantenas, WIFI, WIMAX etc.,) e infraestructuras eléctrica (líneas
de alta tensión, subestaciones y transformadores) que supone en la
práctica un aumento significativo de la contaminación
electromagnética(exposición a campos electromagnéticos en nuestro
país; sin que la normativa estatal, hecha en función de los
intereses de las operadoras de telefonía móvil y las empresa
eléctricas, haya dado una solución definitiva.
La Plataforma
valora como un paso adelante la aprobación, el 2 de abril, por el
pleno del Parlamento Europeo de la resolución “Campos
electromagnéticos: consideraciones sanitarias” (Informe Ries) por
una amplísima mayoría de 559 eurodiputados a favor, 22 en contra y
8 abstenciones. Esta resolución pide que” se preste especial
atención a los efectos biológicos cuando se evalúe el posible
impacto sobre la salud de las radiaciones electromagnéticas,
especialmente si se tiene en cuenta que algunos estudios han
detectado que radiaciones de muy baja intensidad ya tienen efectos
muy nocivos”. EL informe emplaza a los países europeos, entre
ellos el estado español, a revisar la leyes que tienen que ver con
las emisiones de campos electromagnéticos de infraestructuras de
telecomunicaciones y eléctricas (Ley General de Telecomunicaciones,
el Real Decreto 1066/2001 sobre dominio público radioeléctrico y la
Ley 54/1997 del Sector Eléctrico), de acuerdo a los criterios de
prevención, precaución y principio alata “la mínima emisión
técnicamente posible”.
La resolución Ries pide también a
los estados miembros de la Unión Europea que sigan el ejemplo de
Suecia y reconozcan como una discapacidad la HIPERSENSIBILIDAD
ELÉCTRICA o ELECTROHIPERSENSIBILIDAD (EHS), con el fin de garantizar
una protección adecuada e igualdad de oportunidades a las personas
que la sufren;
Varias resoluciones de conferencias
internacionales de investigadores y científicos independientes sobre
campos electromagnéticos como las de Salzburgo (2000), Catania
(2002), Benevento (2006) Venecia (2007) y Londres (2007) y Paris
(2008) han reclamado la necesidad de3 disminuir drásticamente los
valores límites de exposición ciudadana a campos electromagnéticos,
como así lo han ellos ocho países europeos( entre ellos Italia,
Luxemburgo, Bélgica, Suiza, Polonia, Liechtenstein etc.)
La
plataforma planteó también el inicio de actividades de todos los
grupos que la componen para la celebración del día mundial contra
la contaminación electromagnética el 24 de junio con la
presentación de un Manifiesto en Madrid y otras acciones en las
comunidades autónomas.
Durante la reunión de la PLATAFORMA
se materializó la propuesta de una moratoria a la instalación de
WIFI en los colegios, centros de enseñanza, bibliotecas y otras
instituciones. Se insta, además, a la sustitución urgente del WIFI
ya instalado por conexiones cableadas (cable coaxial o de fibra
óptica) como alternativa de acceso a Internet de más calidad desde
el punto de vista técnico y más saludable desde el punto de vista
sanitario al hacer desaparecer las emisiones de microondas
provenientes de las antenas WIFI que se instalan tanto en el exterior
(calles, fachadas, farolas, semáforos, etc.), como dentro de las
viviendas con los routers inalámbricos con la consiguiente y
significativa elevación de la contaminación electromagnética que
afecta incluso a los pisos y edificios cercanos.
Siguiendo las
indicaciones del Parlamento Europeo, la PLATAFORMA entiende como uno
de sus quehaceres más importantes la INFORMACIÓN y CONCIENCIACIÓN
de los adolescentes y de la población en general en relación al uso
y abuso de los aparatos inalámbricos que la INDUSTRIA DE LAS
TELECOMUNICACIONES está sacando al mercado y promoviendo mediante
agresivas campañas. Entendemos que una buena información tendrá
como consecuencia una mejor protección de la salud, sobre todo en un
momento en que los niños más pequeños son vistos por las
operadoras como nuevos clientes, algo que suscita un rechazo a nivel
gubernamental en cada vez más países de la UE.